domingo, 18 de mayo de 2014

Don Álvaro o la fuerza del sino: Don Carlos descubre la verdadera identidad de Don Fadrique de Herreros (Don Álvaro)



Al principio podemos ver que la amistad entre los personajes se desarolla cuando Don Álvaro propone su ayuda a Don Carlos:

DON ÁLVARO
Huyeron..., ¿estáis herido?

DON CARLOS
Mil gracias os doy, señor;

sin vuestro heroico valor

de cierto estaba perdido,

y no fuera maravilla:

eran siete contra mí,

y cuando grité, me vi

en tierra ya una rodilla.





Después aparece la presentación de los personajes. Tanto Don Carlos como Don Álvaro no dicen sus verdaderos nombres. Don Carlos cambia su identidad en Don Félix de Avendaña, mientras que Don Álvaro dice que se llama Don Fadrique de Herreros:

DON CARLOS
 (Con expresión.) 
Que me deis

vuestro nombre a suplicaros

me atrevo. Y para obligaros,

primero el mío sabréis.

Siento no decir verdad:

 (Aparte.) 

Soy don Félix de Avendaña,

que he venido a esta campaña

sólo por curiosidad.

Soy teniente coronel,

y del general Briones

ayudante: relaciones

tengo de sangre con él.

(…)
DON ÁLVARO
Soy... don Fadrique de Herreros,

capitán de granaderos

del regimiento del Rey.


En el momento en el que Don Álvaro fue herido muy gravemente en la guerra aparece un diálogo entre los personajes en el que Don Carlos menciona un nombre "Calatrava". Al oír esto, Don Álvaro empieza a ser inquieto que produce una sospecha en Don Carlos. Así que empieza a investigar su verdadera identidad. Sin darse cuenta de esta sospecha, Don Álvaro le da una llave y le pide a Don Carlos que abra una caja en la que se encuentran todos los datos sobre su verdadera identidad y los queme depués de su muerte:

DON ÁLVARO
Es ésa.

  (Saca DON CARLOS la llave.) 

Con ella abrid, yo os lo ruego,

a solas y sin testigos,

una caja que en el centro

hallaréis de mi maleta.

En ella, con sobre y sello,

un legajo hay de papeles;

custodiarlos con esmero,

y al momento que yo expire

los daréis, amigo al fuego.


Después de la lucha interior entre su honor y el deseo de descubrir la verdad, Don Carlos por fin decide abrir la caja y se encuentra con una foto de su hermana Doña Leonor. En este momento descubre la falsa identidad de Don Álvaro ("Ya está todo averiguado: Don Álvaro es el herido.") y empieza a buscar la venganza. Todos estos acontecimientos llevan los personajes al trágico final.


 

imagen: http://ambitocapileira.blogspot.com.es/2010/11/don-alvaro-o-la-fuerza-del-sino.html


Don Álvaro o la fuerza del sino: Monólogo de Don Álvaro (jornada III)



imagen: http://octavaplanta.es/2012/05/don-alvaro-o-la-fuerza-del-sino/


La jornada se desarolla en Veletri en Italia. En esta jornada aparece el monólogo de Don Álvaro que es muy pesimista. Don Álvaro es vestido de capitán militar que sabemos gracias a las acotaciones:

El teatro representa una selva muy oscura. Aparece al fondo DON ÁLVARO, solo, vestido de capitán de granaderos, se acerca lentamente, y dice con gran agitación.

En este monólogo Don Álvaro expresa sus sentimientos. Su idea de la vida es muy pesimista, se queja del destino. Para él, la vida es un sufrimiento constante.

¡Qué carga tan insufrible
es el ambiente vital
para el mezquino mortal
que nace en signo terrible!



Adamás, aparece un contraste entre el concepto de la vida. Así que cuando la gente es feliz, su
vida parece pasar demasiado rápido. Por otra parte, aunque Don Álvaro es conciente de que la
vida es breve, su sufrimiento causa que para él la vida parezca alargarse.
Esto se presenta en los siguientes versos:

¡Qué eternidad tan horrible

la breve vida! Este mundo,

¡qué calabozo profundo

para el hombre desdichado

a quien mira el cielo airado

con su ceño furibundo!

Parece, sí, que a medida

que es más dura y más amarga,

más extiende, más alarga

el destino nuestra vida.

Si nos está concedida

sólo para padecer,

y debe muy breve ser

la del feliz, como en pena

de que su objeto no llena,

¡terrible cosa es nacer!



Don Álvaro se encuentra en un estado muy depresivo. Dice que a las personas felices, la muerte nunca llega deseada. Sin embargo, a causa de su sufrimiento, la muerte es la única cosa que él desea. En los siguientes versos Don Álvaro se refiere a la búsqueda de la muerte y la incapacidad de encontrarla:

Al que tranquilo, gozoso,

vive entre aplausos y honores,

y de inocentes amores

apura el cáliz sabroso;

cuando es más fuerte y brioso,

la muerte sus dichas huella,

sus venturas atropella;

y yo, que infelice soy,

yo, que buscándola voy,

no pudo encontrar con ella.


Además, Don Álvaro dice que su desdicha es permamente desde el día de su nacimiento. La excepción fue un solo día en el que estaba dichoso:

pues cuando infeliz nací,

nací para envejecer?

Si aquel día de placer

(que uno solo he disfrutado),

Fortuna hubiese fijado,

¡cuán pronto muerte precoz

con su guadaña feroz

mi cuello hubiera segado!




Don Álvaro subraya la fugacidad de este día que se escapó tan pronto de sus manos. Es decir, el día en el que tenía que separarse de su amada Doña Leonor. El protagonista dice que sin ella su existencia no tiene sentido. Por eso, decidió huir a Italia para morir en la guerra con un nombre falso.
Al final aparece una ironía de la imagen del protagonista. La gente lo considera como un hombre de gran bravura mientras que él dice que no tiene valor para resistir su desgracia y quiere que la muerte llegue para poner fin a su sufrimiento.